Hace más de dos mil años, en Belén de Judea, Dios se apiadó de nosotros y nos envió a su más preciada propiedad, al más hermoso de sus seres en el cielo... A Jesucristo, su único hijo.
Y aunque somos merecedores de los más terribles castigos, lo envió como cordero entre lobos.
Y aún sabiendo lo que afrontaría, se entregó por nosotros, sin una queja, sin cobardía.
Y siendo Él el Rey del Universo, solamente nos pide una cosa: Amarás a Dios sobre todas las cosas y amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Nunca nadie había pedido tan poco y dado tanto. Por eso, con mucho amor, esta página es para tí que la lees hoy, pues no es casualidad que la estés leyendo... Todo está en el plan de Dios.
Recuerda: Que tu vida sea una ofrenda diaria de amor al Señor.
Que Dios te bendiga, a ti y a toda tu familia por siempre.

| |
||||||||||||||||||
|
|
|
||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||
|
||||||||||||||||||
|
|
||||||||||||||||||